El abrazo de mamá cuando crecen: Apapachémoslos más

Acompañar la adolescencia exige cambiar el control por confianza, presencia y asertividad.

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Personas compartiendo en un jardín

En el tránsito de la niñez a la adolescencia, nuestros hijos se sumergen en un océano de emociones y sueños recién brotados. Es un tiempo de descubrimientos, donde cada paso los lleva a explorar su identidad y desafiar el mundo.

Para las mamás, es un abrazo de contradicciones. Todo lo que hicimos para guiar y proteger ya no parece suficiente. Nuestro amoroso cuidado enfrenta el desafío de su independencia, sus opiniones y sus deseos.

En este vaivén descubrimos una varita mágica: la confianza y la asertividad. Confianza en nosotras como mujeres y madres, y confianza en ellos, en sus sueños y elecciones. Con asertividad les permitimos ser protagonistas y asumir las consecuencias de sus decisiones.

En cada abrazo y palabra de aliento transmitimos la seguridad que necesitan para caminar, explorar, aprender y amar. El abrazo de mamá sigue siendo un faro, pero ahora ilumina sin impedir que crezcan.

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