Para cuando sientas que no puedes más

No estás fallando por sentirte mal: a veces la plenitud consiste simplemente en estar y respirar.

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Espacio verde para descansar

A veces la vida parece una carrera detrás de una meta, un amor o una señal de que todo mejorará. Cuando no llegamos, el miedo aprieta y la soledad pesa, podemos sentir que estamos fallando. Pero quizás no sea así.

La felicidad no se espera ni se construye con planos exactos. Al perseguirla con apuro nos alejamos de los momentos que nos tocan, incluso cuando llegan con pena, miedo o frustración. En Alto Jahuel la vida no se apura y la gente pregunta “¿cómo estás?” de verdad.

En el restaurante los días son irregulares: a veces se llena, a veces se rompe el horno o se pudren los tomates. Y sin embargo, ahí también hay vida y sentido. Un hombre que volvió a cenar solo para cumplir una promesa a su esposa ausente recordó que se puede vivir el duelo en plenitud.

No estás rota por tener miedo ni fracasada por no alcanzar una meta. Quizás hoy no puedas con todo, y está bien. Estás aquí, leyendo y sintiendo. Abraza tu ahora; de a poco, la vida sigue latiendo.

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