¡Te invito a darle una vuelta a cómo miras las cosas!
Cambiar una frase interna puede transformar la culpa por aprendizaje y la carencia por reconocimiento.
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A veces pensamos: “Si supiera que estoy tomando la decisión correcta, sería todo más fácil”. ¿Qué tal si lo cambiamos por “Si hubiera tenido más confianza la última vez”? Ya no nos centramos en lo que falta hoy, sino que reconocemos lo aprendido.
Lo mismo ocurre con las emociones. En vez de “si pudiera controlar mejor lo que siento”, podemos preguntarnos “si hubiera sabido cómo expresarlo antes”. Ese pequeño cambio nos permite ver que hemos crecido y que lo que no sabíamos nos enseñó.
Frases como “si supiera, pudiera o tuviera” nos meten en una trampa de insuficiencia. En cambio, “si hubiera sabido, podido o tenido” abraza nuestra evolución y reconoce el aprendizaje.
No es solo cuestión de palabras: también es decidir desde dónde contamos nuestra historia. La próxima vez que enfrentes algo difícil, sé amable contigo y mira hacia adelante con la confianza de que ya has crecido.
