La confianza se ha roto: ¿Reprochar o reconstruir desde la asertividad?

Los incumplimientos pueden invitar al reproche, pero también a conversar sobre límites y capacidades reales.

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A veces pedimos un pequeño favor y, aunque la otra persona dice que lo hará, la inquietud se instala. Llegan los mensajes, la duda y finalmente resolvemos el asunto por nuestra cuenta. Al día siguiente aparece una disculpa, y con ella la pregunta: ¿realmente le importaba cumplir?

La psicología enseña que muchas veces quienes no cumplen compromisos no lo hacen por falta de cariño, sino porque luchan con bloqueos internos: miedo al fracaso, procrastinación, ansiedad o baja autoestima. Comprenderlo no significa excusar el comportamiento ni resignarnos a que “es así”.

La relación también necesita atención. La asertividad crece cuando hablamos con claridad y cariño, expresamos lo que necesitamos sin acusaciones, escuchamos con empatía, ponemos límites saludables y buscamos soluciones.

Así los incumplimientos pueden quedar atrás y la confianza fortalecerse. No se trata de reprochar ni de aceptar cualquier cosa, sino de construir un acuerdo más honesto.

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