“Mijito, cuente hasta 10”: El consejo de las abuelitas ante el secuestro emocional
Respirar y observar el cuerpo ayuda a recuperar claridad cuando la amígdala toma el mando.
.webp)
A todas nos ha pasado: agotadas, estallamos por un comentario inocente, lanzamos lo que tenemos en las manos o tomamos una observación como un ataque personal. Eso tiene un nombre: secuestro de la amígdala.
La amígdala funciona como un detector de humo. Ante una amenaza real o imaginaria activa el miedo, libera adrenalina y cortisol, acelera la respiración y tensa el cuerpo. La corteza prefrontal pierde el control y la respuesta de lucha o huida toma el mando.
Para contrarrestarlo necesitamos activar el sistema nervioso parasimpático. El consejo de la abuelita funciona: mantener un ritmo suave y constante en la respiración. También conviene observar las señales corporales, dejar de lado los juicios y explorar las sensaciones sin intentar suprimirlas.
La práctica constante de mindfulness reduce la reactividad impulsiva, el estrés y mejora la salud mental. Aprendemos a estar más cómodas en la incomodidad y a responder con mayor conciencia.
