Haciendo un recuento: Para quienes han estado entrenando el arte de vivir mejor
Un año en Mitifuu visto como un conjunto de historias que avanzan hacia adentro.
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A mis años aprendí a mirar cada ciclo que termina como quien se mira en un espejo honesto. En este año, Mitifuu se proyectó como una película íntima: una mujer aprendiendo a respirar, un hombre practicando el “todavía puedo” y una pareja descubriendo el ritmo de un amor que respira.
Bajo el sauce, una joven entendió que la felicidad no es una etiqueta sino un trabajo delicado. En la mesa larga, un grupo de amigas desarmó sus penas con risas. Cerca del piano, alguien aprendió que soltar no es rendirse, sino escoger con dignidad el peso que ya no corresponde cargar.
Entre jardines, música, cocina que abraza y silencios que curan, las vidas avanzaban hacia adentro. La libertad, cuando llega de verdad, trae un té caliente, un heladito oportuno y un lugar digno donde sentarse a mirar la vida sin disculpas.
Mi felicidad siempre ha vivido en mi propia decisión. Feliz Año Nuevo.
