La colita de sol y otras cuestiones en el jardín
Toda relación comienza como un puente, pero puede florecer, quedar inconclusa, volverse trinchera o quebrarse por traición.
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Me quedé sentada en el jardín de Mitifuu con las manos abrazando una taza caliente. El frío se había metido en los pensamientos, pero entre las plantas se coló una colita de sol: poca cosa, pero un regalo. A veces la vida manda apenas un rayito para recordar que algo todavía calienta.
Las relaciones son afectivas, comerciales y también conflictivas. Nacen casi siempre con un voto de confianza: entregamos tiempo, cariño, palabra, trabajo, dinero y presencia. En lo afectivo intercambiamos cuidado por respeto; en lo comercial también hay humanidad, palabra y compromiso.
El problema aparece cuando el interés deja de ser noble y la persona se convierte en escalera, billetera, refugio o conveniencia. También cuando la relación se sostiene por orgullo, reclamo, celos, manipulación o ese cansador “yo hice más que tú”.
Una relación es mise en place del alma: lealtad ordenada, palabra clara, corazón limpio y ambición medida antes de la prueba. Hoy servimos café, chocolate caliente, masa bonita y un poquito de sol, aunque sea en cuotas.
